Las chilenas y chilenos que se declaran evangélicos constituyen el 20% de la población nacional, los que suman aproximadamente cuatro millones de personas mayores de 15 años. No incluye a las personas menores de 15 años. El pueblo evangélico chileno ha generado iglesias, librerías, colegios, centros de rehabilitación de drogadictos, radios emisoras, canales de televisión, y en varias ocasiones ha intentado fundar una universidad. Entre los que han intentado fundar una universidad, los más destacados son, el misionero norteamericano Steven Phillips Reynolds y el pastor Eduardo Durán Castro.
Nada hay imposible para Dios, pero es difícil para cualquier evangélico fundar una universidad en nuestro país. El doctor en Filosofía Manfred Swenson, quien escribió en octubre del año 2012 el artículo: ¿Una universidad evangélica en Chile? dice que: “si se cree, que el cristianismo aporta una determinada visión de la realidad, que vale la pena educar gente que ve su disciplina desde el marco dado por la fe, es posible empezar…”. Dos meses después, escribiría: “Puede que en el futuro haya lugar a una razonable universidad evangélica en Chile…”
La Universidad Chilena de Teología Evangélica nace legalmente como un centro de educación superior, destinado a formar teológicamente a los ministros del culto, de cualquiera de las Corporaciones Religiosas Evangélicas de Derecho Público o Privado, y también al liderazgo de las Iglesias Evangélicas de hecho, y ahora último, se orienta además, a formar profesores de religión evangélica para las escuelas y liceos del país. La formación de pastores y profesores realizada por UNITEV está acreditada y es certificada por dos Universidades teológicas norteamericanas reconocidas conforme a la institucionalidad de los Estados Unidos de América, quienes otorgan los títulos y diplomas de Bachiller, Magister y Doctor a los estudiantes que hayan cursado y aprobado los correspondientes planes de estudios.
Los títulos y diplomas extendidos por ambas universidades norteamericanas son reconocidos en Chile, porque vienen apostillados, conforme al Convenio de La Haya, suscrito por Chile el 5 de octubre del año 1961, y si el estudiante lo requiere, pueden ser reconocidos, revalidados y convalidados para el interior del país, gestión que hace por ley, la Universidad de Chile, previo pago del arancel establecido. Para el caso de los profesores de religión evangélica, se aplica el Decreto N° 352 del año 2003, que Reglamenta el ejercicio de la función docente, el cual en su artículo N° 3 numeral 3 señala: “Podrán ejercer la función docente… las personas tituladas en el extranjero… y también el Decreto Supremo de Educación N° 924 de 1983 que establece una Certificación de Idoneidad que otorga el Comité Nacional de Educación Evangélica.